El Museo Minero de Tierra Amarilla

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Antes de dejar esta esforzada, sufrida y hermosa Región nos dirigimos hacia dos lugares que se deben conocer: El Museo Minero de Tierra Amarilla y la ciudad de Copiapó, capital de la región que estamos visitando.


Este Museo, fundado hace pocos años, es el mejor Museo de Minería que se puede encontrar en el país. Con una cantidad impresionante de muestras, que incluyen minerales de toda la zona norte del país, es la colección mejor realizada, mantenida y mostrada al público de cuanto museo minero haya conocido.
No es fácil tomar fotografías del interior, puesto que la mayoría de las colecciones está protegida por vidrios. Sin embargo, es una visita obligada para estudiantes, quienes se sentirán fascinados con las colecciones minerales y de fósiles que se muestran y para los expertos en el tema, que encontrarán aquí mucha información de la minería nacional.
Además, y esto es lo considero extraordinario, la entrada es gratuita. Luego, lo único que debe cancelar es el pasaje entre Copiapó y Tierra Amarilla, distante sólo 15 kilómetros de la capital regional.

En el exterior del Museo, una roca de granito orbicular, cuya edad se calcula en más de 100 millones de años y, en la fotografía inferior, una locomotora, de las utilizadas en la minería, perfectamente conservada y que sirve de fondo fotográfico para el recuerdo.
El pueblo de Tierra Amarilla es pequeño y polvoriento. Sus habitantes viven, básicamente, de la minería y la agricultura de la uva. Pero, sin duda, pueden estar orgullosos de contar con el mejor Museo Minero del país.

Parque nacional Pan de Azúcar- Vistas desde el mirador

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Antes de subir al Mirador, distante unos 18 kilómetros de la entrada, recorremos una muestra de cactus del lugar a fin de familiarizarnos un poco con lo que podremos observar más adelante.




Extrañas formas de pequeños tipos de cactáceas que crecen en el lugar. 
Nos dirigimos, ahora, al sector más visitado por los turistas: el Mirador.



A unos 800 metros sobre el nivel del mar, la vista de la bahía y del entorno es muy agradable. Luego de una media hora de una densa niebla, el cielo despejado y una suave brisa nos permite fotografiar el relieve costero del Parque. Milenarios y frágiles, los cactus observan, igual que nosotros, el enorme océano que les da vida.
Dando la espalda, ahora, al mar, tenemos una visión panorámica de la vida vegetal, que, día tras día, puede vivir gracias a la especial nubosidad que se da en la zona.



 Vistas, desde el Mirador, del parque Pan de Azúcar. Pueden verse las distintas especies de cactus que crecen en el lugar.
 Extraña formación de un grupo de cactus.

La maravilla de la naturaleza permite que se desarrollen diversos tipos de plantas junto a los cactus. 

Dejamos el Parque agradecidos que algunos visionarios hayan podido lograr que se convierta en una reserva patrimonial. El profesionalismo de los guarda-parques es indiscutible: conocedores de su trabajo y de la importante labor de preservación ecológica que se les ha confiado, están siempre atentos a solucionar dudas y transmitir el mensaje de cuidado que deben tener los turistas con cada especie que aquí ha nacido. Su labor es realmente notable. 


Parque Nacional Pan de Azúcar.

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Luego de visitar el Zoológico de Piedras, es posible seguir al norte para visitar el Parque Nacional Pan de Azúcar.
Si usted no ha tomado un tour para efectuar este trayecto, entonces la primera recomendación es hacerlo en un vehículo doble tracción, pues ahora encontrará la mayor parte del camino de ripio y en regular estado, es decir, una ruta no apta para un city car o un sedan normal.La segunda recomendación es llevar agua en botellas, lentes para el sol, y gorro o sombrilla, además de ropa abrigadora, puesto que, dependiendo del sector que quiera recorrer puede encontrar nubosidad fría muy baja (denominada camanchaca).


Unos 8 kilómetros antes del Parque, se encuentra la Administración, lugar donde se debe pagar el boleto de ingreso, que es de unos 7 dólares aproximadamente, y donde, también  un guarda-parques le dará instrucciones y le indicará dónde puede ir y dónde no. El ideal es tener un guía turístico de la zona, puesto que el Parque es enorme y existen senderos habilitados para recorrerlo. Sin un guía, se sentirá absolutamente perdido. Ahora, si tiene la suerte de que un guarda-parques es el guía, entonces no hay más que disfrutar de todo lo que le mostrará y contará.

Frente a la Caleta principal, está la Isla Pan de Azúcar, la que puede ser visitada si se toma uno de los botes que lo llevan a ese lugar. La Isla es el hábitat, en esta zona, del pinguino de Humboldt.
Pareja de pinguinos de Humboldt. (Foto no original del autor de este blog. Foto de dominio público tomada de Wikipedia).
Decidimos no aventurarnos a la isla, sino adentrarnos en el Parque para conocer su flora y fauna.
Luego de varios kilómetros en vehículo, llegamos al mirador del Parque, un hermoso lugar, muy bien escogido, que nos permite tener una vista magnífica de la costa y de una gran extensión del Parque.

La ciudad de Chañaral.

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Chañaral es una ciudad pequeña, que nació, como la mayoría de las ciudades del norte de Chile, producto del descubrimiento de minerales, a fines del 1800. Lugar de desembocadura del Río Salado, la geografía que rodea a Chañaral es definitivamente agreste y desértica.
Al igual que el río Copiapó, el río Salado ha sido contaminado por los desechos de la industria minera hasta prácticamente matarlo, no sólo en su caudal, sino también en su flora y fauna.

  Plaza principal de Chañaral.
Iglesia principal y Casa Molina
La iglesia principal, que no pudimos visitar por encontrarse cerrada, es una construcción simple, hecha de madera, sin ambiciones arquitectónicas. Data de la época de la fundación de la ciudad.
La Casa Molina, antigua construcción de la ciudad y el reflejo del efímero esplendor que vivieron algunas, muy pocas, familias en la época de la fiebre minera.

Foto del Faro del Milenio. Construido para conmemorar la llegada del nuevo milenio, el Faro Ornamental del Nuevo Milenio fue inaugurado el año 2000. No pudimos ingresar por encontrarse cerrado. Lamentablemente, de acuerdo con la fotografía, no parece tener un buen mantenimiento de conservación. 






Recorrido costero Caldera - Parque Pan de Azúcar

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De regreso en Caldera, vamos a efectuar el recorrido costero ahora, hacia el norte, hasta llegar al Parque Nacional Pan de Azúcar, efectuando una parada en la ciudad de Chañaral. Realizamos este viaje,puesto que nos permitirá visitar dos lugares interesantes: el granito orbicular y el zoológico de piedra.

El mapa señala la ruta y los lugares que se pueden visitar en el trayecto.
A unos 11 kilómetros de Caldera, existe una extensa playa denominada Rodillo. En la parte norte de dicha playa, se encuentra el Santuario de la Naturaleza Granito Orbicular. Es una pequeña zona, al borde de la playa, en la  cual podemos observar estas fascinantes rocas.

Rocas de granito orbicular. Se denominan así para señalar el proceso de formación que han tenido. La roca granito orbicular se forma cuando el magma se enfría lentamente. Se diferencia así de la roca volcánica que es aquella que se ha formado cuando el magma se enfría violenta y rápidamente en contacto con el agua o al salir a la superficie de la tierra. El que podamos observar las rocas de granito orbicular es una suerte de la naturaleza, y que se da en pocos lugares del mundo, puesto que ha permitido el afloramiento de estas rocas que se encuentran, generalmente, a mucha profundidad.
Unos pocos kilómetros más al norte, a unos 4 kilómetros del santuario rocas de granito orbicular, encontramos un sector denominado el Zoológico de Piedra, paseo obligado para los que, con mucha imaginación, creen ver en las especiales formaciones rocosas figuras de animales.
Bien señalado, tal cual el mapa arriba mostrado, esta parada es un momento de relax en pleno desierto, que nos permite observar las caprichosas formas que la erosión es capaz de obtener después de miles y miles de años.





Parte del "zoológico" de piedras. De todas las formaciones, sin duda la más fascinante es la denominada "la ola", una obra de arte natural.


Puerto Viejo, vieja verguenza

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Nuestro recorrido costero desde Caldera al sur, finaliza aquí, en Puerto Viejo. Considerado como una de las "tomas" (ocupación ilegal de un terreno) más grandes de Chile, esta enorme y hermosa playa está muriendo debido a la irresponsabilidad de mucha gente de Copiapó, Caldera y otras ciudades, que han construido aquí, miserables e improvisadas chozas como casas de veraneo. Unido a la total incapacidad de las autoridades para erradicarlos, la basura, los desechos humanos (no hay alcantarillado aquí) y la promiscuidad convierten a Puerto Viejo en una vergüenza social, que poco a poco está matando la escasa fauna y flora del sector, sin mencionar, por cierto, las especies marinas.



Se calcula que más de 2000 chozas han sido construidas en al playa de Puerto Viejo. 
Por cierto que no es mi intención que este lugar sea visitado. Sería como decirles que es una buena idea hacer un tour por alguna favela brasileña. Lo muestro como un ejemplo de cómo la misma gente, en complicidad con sus autoridades, puede alejar y matar una gran fuente de turismo.


Recorrido costero Caldera - Puerto Viejo

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Uno de los fenómenos psicológicos más interesantes que le ocurre a los turistas, cuando visitan zonas tan bellas y con ecosistemas tan frágiles como los que abundan en Chile, es que se vuelven más "ecológicos", es decir, comienzan a reflexionar sobre asuntos que antes pasaban inadvertidos: la flora, la fauna, los ecosistemas, los bosques, los ríos y playas, etc. Todo se ve desde otro ángulo cuando se visitan estos lugares.
Es lo que nos ocurre al realizar el recorrido costero entre Caldera y la desembocadura del río Copiapó, para terminar en Puerto Viejo, uno de los asentamientos ilegales más grandes que existen en nuestro país.

Este mapa permite ubicarse mejor para entender el recorrido que haremos: primero desde Caldera hasta Puerto Viejo. En una segunda etapa lo haremos hacia el norte, hasta el Parque Nacional Pan de Azúcar.
Caprichosas formas que la erosión, o el hombre, han construido en el desierto costero nos esperan en el camino, como esta cueva, usada, según nos cuenta nuestro guía, por los indígenas durante siglos para dormir, comer y descansar. Cierto o no, cuando la vemos en mitad del desértico trayecto, cualquiera haría eso, sin duda. 

Al igual que la piedra de la Virgen, esta formación, denominada la piedra del león, nos asombra por la semejanza a la figura de este animal que, por cierto, jamás ha vivido en esta zona.
Una maravillosa e inexplicable franja verde nos señala que estamos junto al Rió Copiapó. Y digo inexplicable porque no vemos por dónde circula el agua. El guía nos explica que en muchas zonas el caudal del río es nulo y sólo la humedad subterránea permite mantener con vida la vegetación que observamos.


 A medida  que nos acercamos a la desembocadura del río, sí podemos apreciar un caudal aunque modesto, sirve para confirmar lo que nuestro guía nos ha señalado. Aunque la enorme capa blanca que cubre el agua queda sin respuesta. Algunos aventuran que se debe a los desechos que las empresas mineras arrojan al río y que en este sector, luego de muchos kilómetros de recorrido forman esta sustancia sin nombre. Por cierto que no soy un experto en el tema, pero para quienes recorremos este sector nos llama enormemente la atención el no ver fauna ni flora en kilómetros y kilómetros de camino.




Llegamos, finalmente, al sector en el cual el río debiera desembocar en el océano y, ¡Sorpresa!¡No hay río! El cauce natural y figuras que las eventuales crecidas han formado en los cerros cercanos, nos señalan que, efectivamente, en algún tiempo pasado el río Copiapó debe haber tenido un caudal enorme. La indiscriminada concesión, que la Dirección de Aguas otorgó, irresponsablemente, a empresas mineras y agrícolas, ha provocado que hoy la Región se encuentre en el punto preciso de inflexión entre la sobrevivencia y la muerte.